
La vida, en ocasiones dura en otras amable y amigable, siempre tratando de nivelar tanto las alegrías como las penas.
Tal vez sea su fórmula para que demos mayor importancia a lo bueno, para que sepamos apreciar lo que tenemos y lo que de vez en cuando nos regala.
Dicen que no es más rico el que más tiene, pero en ocasiones los que menos necesitan, también estan faltos.
De todas formas, hay que aprender a disfrutar de lo malo, a capear de la mejor manera posible, pues a lo bueno nos acostumbramos sin el más mínimo problema.
Hermana, ahí te queda esto.........................., por alta, por guapa, por ojos azules...........
........y ya nadie me escribe diciendo; no consigo olvidarte, ojala estvieras conmigo en el río de la plata.....................(sabina)
Cuando algo no se puede decir mejor__No podemos más que copiar los versos maravillosos.
ResponderEliminar__Las estrofas más hermosas.
__Los sentimientos más sinceros y el alma de las cosas que hemos querido y amado por encima de todo.
Es cierto__Seguir amando un ilusión es la mayor tortura que podemos padecer__Aún así despues de todo ¡Bendito sueño!.
Nadie expresó mejor la nostalgia qué mi admirado "Sabina" en ésta canción inconmensurable.
Leamos la letra y escuchemos con el corazón__Con alguna arruga más y con algún sueño menos__Siempre mirando al futuro con la esperanza de que todo irá mejor a partir de mañana.
CON LA FRENTE MARCHITA
Sentados en corro merendábamos, besos y porros
y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel
y entre citas de Borges Evita bailaba con Freud,
ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.
Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de plata.
Con aguita de un mar andaluz quise yo enamorarte
pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.
Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta
cuando el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió
mándame una postal de San Telmo, adiós cuídate
y sonó entre tú y yo el silbato del tren.
Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
monigotes de miga de pan, caballitos de lata.
Con aguita de un mar andaluz quise yo enamorarte
pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.
Aquellas banderas de la patria de la primavera
a decirme que existe el olvido esta noche han venido
te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Ché
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear
y al llegar y me puse a gritar ¿donde estás?
Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte
ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata
Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
(Joaquín Sabina)