Durante la comida, el cielo se desplomo sobre
nuestras cabezas, un chaparrón tremendo hacia que no viésemos el mar que teníamos
a escasos 50cm.
Sobra decir que lo bien que se come y se bebe en
cualquier punto de la geografía gallega, pero como no me parece bien hacer fotos en la mesa, os conformareis
con las gotas del cristal.
Buena noche.

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