Ya casi no recordaba como huele el monte después de
llover, como huele la hierba recién cortada, cuantas cosas de repente salen de
sus escondrijos para llevarme a un mundo de recuerdos.
Creo que recordar es tan bueno como soñar, o tal vez
mejor y lo realmente importante es esa sensación de bienestar, esa alegría que
me devuelve a momentos que sin ser cruciales o importantes, fueron muy felices
(creo que esa es la palabra).
Buena noche

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